El primer documento escrito sobre un traslado es en el año 1607, donde un documento dice que la virgen sea traída hasta el pueblo de Almonte por "Sequía", el día 21 de Abril de 1607, aunque a la virgen del Rocío se la trasladaba muchísimos antes del 1607 pero no hay ningún documentos escrito sobre esos traslados.
Son los numerosos traslados de la virgen del Rocío hacia Almonte desde la primera referencia escrita sobre un traslado en 1607 hasta los días de hoy en este siglo XXI, muchos traslados por motivos tristes como de alegrías, la virgen del Rocío podía venir en un año en tres ocasiones hasta Almonte, este hecho ocurrió en el año 1738 donde queda recogido en un documento, la estancia podía ser corta o larga según por el motivo de que se trajera a la virgen, no venia Almonte todos los años, podía venir cada un año o tres hasta incluso se podía llegar a no visitar a Almonte en treinta años.
A mediados del siglo XX, el pueblo de Almonte decide que cada siete años, la virgen del Rocío visite a su pueblo se trata, pues, de una tradición reciente pero sabia que el pueblo Almonteño acepta sin imposición. El carácter de rogativa que justificaban los traslados de los siglos XVII y XVIII e incluso XIX van perdiendo sentido.
Esta tradición de traer a la virgen del Rocío a su pueblo de Almonte, data del año 1949, desde ese año a la virgen del Rocío es trasladada a su pueblo Almonteño de siete en siete años.
Cuando surge esta nueva tradición de los siete años, la virgen es trasladada en agosto en fechas del conocido Rocío chico, en esa fecha es trasladada a Almonte, allí permanece 9 meses, dos semanas antes de la romería del Rocío la virgen sale en procesión vestida de reina por el pueblo de Almonte, donde recorre las calles Almonteñas, una semana después, es de nuevo vestida de pastora, y es trasladada de nuevo a la aldea del Rocío, para que una semana después se celebre la tradicional romería de Almonte, la romería del Rocío.
Durante este camino hacia el pueblo, la Virgen va tapada para que el polvo que se levanta no dañe su estructura. Los adornos del Paso es tradición que sean llevados por las ancianas almonteñas, conocidas popularmente como "las abuelas almonteñas". El camino de ida es nocturno, está salpicado de hogueras y se hace campo a través por sitios previamente determinados, que cada siete años constituyen el mismo itinerario.

A mediados del siglo XX, el pueblo de Almonte decide que cada siete años, la virgen del Rocío visite a su pueblo se trata, pues, de una tradición reciente pero sabia que el pueblo Almonteño acepta sin imposición. El carácter de rogativa que justificaban los traslados de los siglos XVII y XVIII e incluso XIX van perdiendo sentido.
Esta tradición de traer a la virgen del Rocío a su pueblo de Almonte, data del año 1949, desde ese año a la virgen del Rocío es trasladada a su pueblo Almonteño de siete en siete años.
Cuando surge esta nueva tradición de los siete años, la virgen es trasladada en agosto en fechas del conocido Rocío chico, en esa fecha es trasladada a Almonte, allí permanece 9 meses, dos semanas antes de la romería del Rocío la virgen sale en procesión vestida de reina por el pueblo de Almonte, donde recorre las calles Almonteñas, una semana después, es de nuevo vestida de pastora, y es trasladada de nuevo a la aldea del Rocío, para que una semana después se celebre la tradicional romería de Almonte, la romería del Rocío.
Durante este camino hacia el pueblo, la Virgen va tapada para que el polvo que se levanta no dañe su estructura. Los adornos del Paso es tradición que sean llevados por las ancianas almonteñas, conocidas popularmente como "las abuelas almonteñas". El camino de ida es nocturno, está salpicado de hogueras y se hace campo a través por sitios previamente determinados, que cada siete años constituyen el mismo itinerario.

Al llegar a Almonte, la Virgen es colocada sobre una tarima, para ser bien vista por todos, en el lugar llamado “El Chaparral”. Allí, el párroco del pueblo es el encargado de quitarle a la Virgen el guardapolvo que la cubrió en el camino, y el velo que tapó su cara. La tradición manda que el velo ha de ser quitado en el momento en que el primer rayo solar del día ilumine el rostro de la Señora. En ese momento cientos de trabucos y escopetas, disparan salvas en honor de la Virgen. (texto de advocacionesmarianas.netfirms.com)
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