lunes, 6 de diciembre de 2010
sábado, 4 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
Fotomontaje Camino 2010
Fotomontaje realizado con mayoria de fotos de mis amigos
"los Peregrinos" Jesús y Juan, grandisimos rocieros y mejores
personas, habiendo tenido la gran suerte de haber compartido
este año Camino con ellos.
"los Peregrinos" Jesús y Juan, grandisimos rocieros y mejores
personas, habiendo tenido la gran suerte de haber compartido
este año Camino con ellos.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Prefiero Verte a solas en Tu ermita
Son muchos los años que llevo viendo a la bendita imagen que cada primavera de una forma mágica vuelve a llamarme, y siempre tiene algo distinto que decirme al oído ( que mas bien creo que es a lo más profundo de mi corazón) para convencerme de que estoy en deuda con Ella.
La verdad es que ahora que he hecho las cuentas... son 16 años ya, justo la mitad de mi vida!!!
Como iba diciendo, muchos mayos ( y algún que otro junio también) plantándome, en plena romería delante de Ella. Dándole gracias por los privilegios que me ha otorgado, por la vida tan plenamente feliz que estoy viviendo, que a veces parece que las cosas no marchan bien, pero te das cuenta que a tu alrededor no lucen las cosas de mejor forma que a ti te están luciendo, así que ahí también tendrá Ella algo que ver.
También intento compartir con mis hermanos... y me refiero a mis amigos mas allegados y afines en este mismo sentimiento (de los hermanos de cuota, y de los que se la dan de ello ya hablaré otro día) ...un fin de semana al año, en el mes de noviembre, que es cuando peregrina la Real Hermandad de mi ciudad, MÁLAGA. Tiene el mejor mes para peregrinar, justo medio año antes y después de cada romería. Es algo muy diferente a la semana de pentecostés, aunque en esencia no lo es tanto, pero hay ciertas connotaciones que lo hacen especial, y sobre todo atractivo. De hecho, cada vez son mas los malagueños que se trasladan hasta la aldea del Rocío ese fin de semana.
Bueno... que me lio, me lioooo... y me conozco. Vamos al grano.
He vivido momentos inolvidables en la aldea, tanto en romería como en peregrinación, pero fijaros que el momento que mas me ha llenado frente a la Señora, estaba exento de "personajes secundarios", me explico...
Un año (creo que el 2003) me coincidían mis vacaciones con las de mi novia, era justo la primera semana de agosto.
Pertenecíamos los dos a una Asociación rociera ( o eso se creían ellos) y teníamos la posibilidad de pasar unos días en la casa que tenían en la aldea por todo el año. Pues allá que nos fuimos con otra parejita mas a pasar 4 días al Rocío, completamente a la aventura, sin saber lo que nos íbamos a encontrar allí. Aparte de muchisimo calor, y de unas noches que no te permitían salirte al porche porque eran un tanto gélidas, allí pude encontrar algo mágico... Fue la sensación mas maravillosa que he sentido jamás delante de Nuestra Madre del Roció. Recuerdo que fui solo hasta la ermita, casi como si tuviera la necesidad de ir en aquel momento.
Y allí estaba Ella, sin caballos, sin romeros, sin mujeres ataviadas a la usanza romera, sin cohetes ( que en tiempo de romería ya se habitúa uno tanto a ellos que hasta parece que no existieran), sin el olor a primavera, sin Su trono... Con los bancos puestos, y con una inmensa soledad... Sí... ahí estábamos, en el interior de la ermita, Ella y yo... yo y Ella, SOLOS.
Me parecía mentira, la sensación fué de... no sabría casi ni exponerlo en estas líneas. Quizá me sentía un privilegiado ( casi como si se tratase de una consulta en la cual me atendiera un doctor a solas...), y recuerdo perfectamente que no sabia lo que decirle, bueno sí , si que lo sabía, pero era tanto y tanto lo que quería decirle, que quería soltarlo todo de golpe, casi como si me fueran a entrar los celos si alguien entraba y rompía ese momento casi irrepetible.
No sé lo que duró aquello, si fueron 3 minutos, o si fueron 3 días... Yo sólo sé que delante de Ella el tiempo se me paró, y la miré a los ojos, y la situación llegó a un punto que ya no estaba pendiente a si alguien irrumpía en el interior de la ermita.
Solo Ella sabe lo que hablamos aquella tarde agosteña, y cuando salí de la ermita y llegue a la casa tenia una necesidad imperiosa... cogí boligrafo y papel, y sentado en el porche ( que gracias a Dios ya el sol no daba por allí) acompañado de un refresco bien frío, escribí mi primera vivencia a modo de canción, que hoy por hoy cada vez que la canto se me viene a la mente aquella ermita vacía, y revivo la misma sensación que sentí aquel día al salir de la Ermita,
La verdad es que ahora que he hecho las cuentas... son 16 años ya, justo la mitad de mi vida!!!
Como iba diciendo, muchos mayos ( y algún que otro junio también) plantándome, en plena romería delante de Ella. Dándole gracias por los privilegios que me ha otorgado, por la vida tan plenamente feliz que estoy viviendo, que a veces parece que las cosas no marchan bien, pero te das cuenta que a tu alrededor no lucen las cosas de mejor forma que a ti te están luciendo, así que ahí también tendrá Ella algo que ver.
También intento compartir con mis hermanos... y me refiero a mis amigos mas allegados y afines en este mismo sentimiento (de los hermanos de cuota, y de los que se la dan de ello ya hablaré otro día) ...un fin de semana al año, en el mes de noviembre, que es cuando peregrina la Real Hermandad de mi ciudad, MÁLAGA. Tiene el mejor mes para peregrinar, justo medio año antes y después de cada romería. Es algo muy diferente a la semana de pentecostés, aunque en esencia no lo es tanto, pero hay ciertas connotaciones que lo hacen especial, y sobre todo atractivo. De hecho, cada vez son mas los malagueños que se trasladan hasta la aldea del Rocío ese fin de semana.
Bueno... que me lio, me lioooo... y me conozco. Vamos al grano.
He vivido momentos inolvidables en la aldea, tanto en romería como en peregrinación, pero fijaros que el momento que mas me ha llenado frente a la Señora, estaba exento de "personajes secundarios", me explico...
Un año (creo que el 2003) me coincidían mis vacaciones con las de mi novia, era justo la primera semana de agosto.
Pertenecíamos los dos a una Asociación rociera ( o eso se creían ellos) y teníamos la posibilidad de pasar unos días en la casa que tenían en la aldea por todo el año. Pues allá que nos fuimos con otra parejita mas a pasar 4 días al Rocío, completamente a la aventura, sin saber lo que nos íbamos a encontrar allí. Aparte de muchisimo calor, y de unas noches que no te permitían salirte al porche porque eran un tanto gélidas, allí pude encontrar algo mágico... Fue la sensación mas maravillosa que he sentido jamás delante de Nuestra Madre del Roció. Recuerdo que fui solo hasta la ermita, casi como si tuviera la necesidad de ir en aquel momento.
Y allí estaba Ella, sin caballos, sin romeros, sin mujeres ataviadas a la usanza romera, sin cohetes ( que en tiempo de romería ya se habitúa uno tanto a ellos que hasta parece que no existieran), sin el olor a primavera, sin Su trono... Con los bancos puestos, y con una inmensa soledad... Sí... ahí estábamos, en el interior de la ermita, Ella y yo... yo y Ella, SOLOS.
Me parecía mentira, la sensación fué de... no sabría casi ni exponerlo en estas líneas. Quizá me sentía un privilegiado ( casi como si se tratase de una consulta en la cual me atendiera un doctor a solas...), y recuerdo perfectamente que no sabia lo que decirle, bueno sí , si que lo sabía, pero era tanto y tanto lo que quería decirle, que quería soltarlo todo de golpe, casi como si me fueran a entrar los celos si alguien entraba y rompía ese momento casi irrepetible.
No sé lo que duró aquello, si fueron 3 minutos, o si fueron 3 días... Yo sólo sé que delante de Ella el tiempo se me paró, y la miré a los ojos, y la situación llegó a un punto que ya no estaba pendiente a si alguien irrumpía en el interior de la ermita.
Solo Ella sabe lo que hablamos aquella tarde agosteña, y cuando salí de la ermita y llegue a la casa tenia una necesidad imperiosa... cogí boligrafo y papel, y sentado en el porche ( que gracias a Dios ya el sol no daba por allí) acompañado de un refresco bien frío, escribí mi primera vivencia a modo de canción, que hoy por hoy cada vez que la canto se me viene a la mente aquella ermita vacía, y revivo la misma sensación que sentí aquel día al salir de la Ermita,
"Que mas me da que no sea el mes de mayo
que no hayan, ni romeros ni caballos
si verte en el silencio de tu ermita
es todo lo que mi alma necesita"
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